Acerca de la Iglesia, ¿qué decir?

Mucha gente piensa que la Iglesia es un edificio, un lugar donde se reúnen los cristianos…

Otros asocian la palabra Iglesia con el clero y los ministros que pastorean la grey. Algunos creen que se refiere a alguna confesión o denominación en particular que podemos encontrar dentro del cristianismo.

Estas imágenes de la Iglesia no son adecuadas cuando las comparamos con la imagen que encontramos en el Nuevo Testamento. Ante todo, la Iglesia está formada por personas; de hecho, la palabra griega ekklesia significa “asamblea” o “reunión de personas”. Es el término frecuentemente utilizado en el texto griego del Antiguo Testamento para designar la asamblea del pueblo elegido en la presencia de Dios.

“Vosotros sois el cuerpo de Cristo.” (1 Corintios 12:27)

En el Nuevo Testamento hay más de cien imágenes o analogías de la Iglesia. Designa la comunidad local (1 Corintios 1:2; 16:1) y toda la comunidad universal de los creyentes (1 Corintios 15:9; Gálatas 1:13; Filipenses 3:6). Esto sí se ajusta a la imagen bíblica y nos ayuda a comprender mejor el significado de Iglesia:

  • Pueblo de Dios: el Señor quiso santificar y salvar a los hombres no individualmente y aislados, sin conexión entre sí, sino hacer de ellos un pueblo para que le conociera de verdad y le sirviera (1 Pedro 2:9).
  • Cuerpo de Cristo: desde el comienzo, Jesús asoció a sus discípulos a su vida (Marcos 1:16-20; 3:13-19); les reveló el Misterio del Reino (Mateo 13:10-17); les dio parte en su misión (Mateo 5:13-16), en su alegría (Lucas 10:17-20) y en sus sufrimientos (Lucas 22:28-30).
  • Templo del Espíritu Santo: el Espíritu Santo hace de la Iglesia “el Templo del Dios vivo” (2 Corintios 6:16; 1 Corintios 3:16-17; Efesios 2:21).

Según la World Christian Encyclopedia (Oxford Univ. 2ª edición, 2001), se estima que existen unas 45.000 “denominaciones cristianas” en el mundo. Todas afirman basarse en la Biblia; sin embargo, defienden doctrinas diferentes entre sí e incluso contradictorias. Entonces, ¿cómo puedo saber cuál es la Iglesia de Jesucristo? ¿Cuáles son los atributos que indican los rasgos esenciales de su identidad?

  • La Iglesia es UNA: una debido a su origen y una debido a su fundador (Mateo 16:18; Juan 17:21; 10:16; 1 Corintios 12:13; Efesios 4:3-5).
  • La Iglesia es SANTA: a pesar de sus imperfecciones (1 Juan 1:8-10; Mateo 13:24-30), la Iglesia es el Pueblo santo de Dios y sus miembros son llamados “santos” (Hechos 9:13; 1 Corintios 6:1; 16:1).
  • La Iglesia es CATÓLICA o universal: en ella subsiste la plenitud del Cuerpo de Cristo unido a su Cabeza (Efesios 1:22-23) y es enviada por Cristo en misión a la totalidad del género humano (Mateo 28:19).
  • La Iglesia es APOSTÓLICA: está fundada y edificada sobre el fundamento de los apóstoles (Efesios 2:20), además de guardar y transmitir la enseñanza correcta de los apóstoles (Hechos 2:42; 2 Timoteo 1:13-14; Lucas 10:16).

Muchas personas cometen el error de comenzar un estudio bíblico o de participar en las reuniones o cultos de cualquier organización o iglesia fundada por hombres, sin antes examinar lo que la historia y la Sagrada Escritura nos muestran acerca de la Iglesia que fue instituida por Cristo y manifestada por el Espíritu Santo el día de Pentecostés.

“La historia es maestra de la vida, según palabras de Cicerón. A la luz del pasado podemos comprender nuestro presente e iluminar y enfocar el futuro de manera correcta y acorde con la verdad. “La historia no es otra cosa, por su propia naturaleza, que la comprobación del hecho humano por medio del testimonio.” (Lagrange)

La historia nos ayuda a entender que la Iglesia de Jesucristo tiene unos dos mil años de antigüedad (Mateo 16:18) y que nunca ha dejado de existir (Mateo 28:20) ni de ser un organismo visible y espiritual (Mateo 5:13-16), a pesar de sus luces y sombras (Romanos 3:23) que manifiestan la unidad del elemento divino y el elemento humano (Juan 1:4-5; 14.16).

La Iglesia es un asunto de mucha importancia, ya que se trata de “la casa de Dios, […] columna y fundamento de la verdad” (1 Timoteo 3:15). Además de eso, la Iglesia es también “la plenitud de Cristo” (Efesios 1:22-23) y el medio por el que todos están llamados a conocer los designios que Dios ha realizado en favor de toda la humanidad (Efesios 3:10).

La Biblia menciona tres tipos de reuniones que se dan en la Iglesia:

  • La celebración; es la reunión más grande que suele darse cada domingo en el que la Iglesia se reúne para el culto (Eucaristía), al igual que todo el pueblo de Israel se reunía para las celebraciones especiales (Pascua, Año Nuevo, etc.) en una atmósfera festiva.
  • La congregación; es un tipo de reunión de tamaño medio que posibilita que todos se puedan conocer y el espacio donde se forman amistades cristianas sólidas (formación, retiros, música, etc.).
  • La célula; son los grupos pequeños que tienen normalmente entre 8 y 12 personas que se reúnen para estudiar la Biblia, recibir catequesis, orar y compartir como hermanos, con el fin de ayudarse a crecer en su vida cristiana.

El apóstol Pablo llama “gran misterio” (Efesios 5:32) al desposorio de Cristo y de la Iglesia; por eso, con razón, la Iglesia es el misterio de la unión de los hombres con Dios establecida por Jesucristo como auténtica comunidad de fe, esperanza y amor. El empeño de los cristianos por la unidad, que se expresa tanto a nivel local y más inmediato (ad intra) como a nivel de todos los cristianos (ad extra), responde a la oración del Señor Jesús que pide “que todos sean uno” (Juan 17:21).

Los miembros de la Iglesia son denominados “cristianos” desde el comienzo (Hechos 11:26)

Es importante destacar lo que Juan Pablo II denominó como una “comunión misionera”, que nos lleva a trabajar cada día por una comunión orgánica que sea auténtica, en la que la diversidad y la complementariedad hagan posible que la Iglesia sea un cuerpo vivo y operante. La común unión (comunión) con Dios nos lleva a la común unidad (comunidad) con los hermanos, y la cohesión interna es la que hace posible la expansión externa.

En definitiva, la Iglesia vive una comunión que le sirve para congregarse y una comunión que le sirve y le ayuda a desplegarse para llevar la Buena Noticia del Reino hasta los confines de la tierra. Este es el verdadero rostro de la Iglesia del tercer milenio que está presente en cada rincón del planeta, con la misión de anunciar el Evangelio de Jesucristo y hacer presente el Reino de Dios por medio de una permanente y nueva Evangelización. ¡Ven y verás!

 

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