Compromiso y felicidad

Alguien dijo que ningún éxito en la vida puede compensar el fracaso en el hogar.

No parece exagerado afirmar que una persona que proviene de un hogar lleno de amor tiene una gran ventaja en la vida. Muchas personas logran salir adelante, aunque provengan de situaciones familiares poco ideales, ya que el tener cubiertas las necesidades básicas, contar con el amor de los padres y aprender las lecciones de la vida en el hogar, hace que los desafíos de la vida diaria sean mucho más fáciles de afrontar. De igual manera, como adultos, todos desean un hogar feliz para su familia.

Esto no es casualidad. La familia forma parte del plan de Dios para que podamos crecer en un ambiente de felicidad y seguridad, para que así podamos aprender a amar a los demás desinteresadamente; ésta es la clave de la verdadera felicidad. El mejor lugar para aprender a amar a los demás de la forma en que el Padre del cielo nos ama a cada uno de nosotros es en el seno familiar.

El día de la boda, el matrimonio hace una promesa para toda la vida en forma de alianza. Esta alianza y este compromiso es imagen de la misma alianza que Dios ha establecido con toda la humanidad por medio de Jesús; es decir, se trata de un compromiso estable y firme que no depende de las circunstancias cambiantes de la vida.

Con el tiempo, las discusiones pueden pasar factura y la relación puede empezar a desgastarse. Muchas parejas sienten que ya no vale la pena seguir luchando por salvar su matrimonio y su familia. Lo que necesitamos saber es que el compromiso no es el problema. A mucha gente le incomoda el compromiso, algunos temen que les encadene de por vida a una mala decisión. Sin embargo, puede ser el ancla que le dé estabilidad a la relación. Incluso si hay problemas graves, tener la tranquilidad de que el matrimonio no se va a romper hace que sea más fácil resolverlos.

Si tienes problemas en tu matrimonio, ahora es el momento de fortalecer tu compromiso, no de replanteártelo. ¿Cómo se puede lograr?

  • En primer lugar, es indispensable entender tu matrimonio como algo que es permanente (Mateo 19:6).
  • El hecho de ser hijo de padres separados o divorciados no supone tener que repetir la misma historia (Gálatas 6:4-5).
  • Es importante cuidar las palabras en medio de una discusión acalorada para no arrepentirse más tarde del daño que se puede causar (Proverbios 12:18).
  • Es bueno expresar abiertamente la lealtad y el compromiso que sustenta el matrimonio, teniendo siempre en cuenta que se trata de un equipo que avanza unido.
  • Siempre resulta de gran ayuda buscar buenos ejemplos y aprender de matrimonios que llevan juntos muchos años y que han sabido solucionar sus problemas (Proverbios 27:17).

La lealtad y el compromiso mutuo hace que los cónyuges descubran que su unión es duradera. Se ven juntos en un proyecto común cuando piensan en los meses, años y décadas que tienen por delante, y les resulta impensable la opción de no seguir casados. Todo esto aporta una gran estabilidad a la relación; de esta manera se puede encontrar la verdadera felicidad familiar, como la mejor y más duradera herencia para las futuras generaciones.

 

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