¿Existe la evidencia de Dios?

¿Es posible hablar de la evidencia de Dios en una época de incertidumbre?

Muchas personas experimentan hoy un profundo desafío por las preguntas y las objeciones del ateísmo sobre la existencia de Dios. Es posible que conozcamos a alguien que haya dejado de creer debido a la frustración motivada por su propia incapacidad para responder al bombardeo escéptico actual.

En lugar de enterrar las dudas es necesario sacarlas a la luz y comenzar a lidiar con ellas, estudiando e investigando la evidencia que afirma la existencia de Dios. De esta manera, es posible responder a los desafíos de los escépticos, así como ayudar al escéptico a descubrir que Dios NO está muerto.

Debemos comprender las razones para creer en Dios y poder comunicárselas al mundo que nos rodea. Este es el desafío que recibimos de parte de uno de los ejemplos más grandes de la historia, el apóstol Pedro, que se pudo recuperar de la oscura noche de la incredulidad: “Estad siempre preparados para dar a todo el que os pida una razón de vuestra esperanza” (1 Pedro 3:15).

Afirmar que no hay evidencia de un Creador es como decir que las miles de pinturas de un museo de arte no tuvieron un artista que las diseñara, porque no hay ningún pintor visible en la galería. Hay evidencia de un Dios que ha creado de manera inteligente este mundo en cualquier lugar donde miremos.

Es posible mostrar la necesidad de un Creador para explicar el mundo exterior que nos rodea, así como el mundo interior que forma parte de cada hombre y de cada mujer; el alma humana y su realidad espiritual (1 Tesalonicenses 5:23).

El ateísmo presenta su argumento con gran fervor, asegurando que no hay ninguna prueba racional de la existencia de Dios y estableciendo una falsa dicotomía entre ciencia y fe, como si tuviéramos que decantarnos por una u otra. Una de nuestras mayores alegrías debería ser que las personas puedan descubrir y vivir una fe en Dios que es tan intelectualmente satisfactoria como espiritualmente gratificante.

Una vez que se comprende firmemente esta verdad, buscar la naturaleza y el carácter de este Dios Creador se convierte en una necesidad. La Buena Noticia es que Dios mismo ha tomado la iniciativa y se ha revelado a sí mismo a toda la humanidad por medio de Jesucristo (Juan 1:14.18).


NOTA: Se trata de examinar las evidencias de la existencia de Dios que están a nuestro alcance (de la película “Dios no está muerto”, basada en el libro del mismo nombre).

 

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