Fue por mí

No cabe duda que el tiempo de la Semana Santa es el momento del año más importante en la vida de la Iglesia y de cada creyente, para tomar conciencia de la grandeza e inmensidad del amor de Dios. Es el momento propicio y el tiempo apropiado para descubrir de manera personal que Dios te mira desde ese proyecto original que tiene para ti y no desde tu enfermedad o fragilidad.

El tono de la alegría cristiana se basa en que todo lo que vivimos en el tiempo de Pascua fue por cada uno de nosotros, fue por mí. Hemos sido justificados por amor y no se trata del camino que yo hago por llegar a Dios, sino el que Él ha hecho y hace cada día por alcanzarme y llegar a mí con su amor y misericordia.

En la Pasión de Cristo contemplamos que la divinidad se esconde cuando es ultrajado el Verbo de Dios hecho hombre. ¿Por qué se esconde la divinidad? Quizás sea porque Cristo padece y desea padecer voluntaria y conscientemente por mí. La Pasión de Cristo es ese océano inmenso en el que debo sumergirme para quedar sano; contemplando este misterio de amor tan infinito es como puedo dejarme atrapar para ser transformado en Cristo. Esta contemplación sana nuestra interioridad y siempre nos saca de nosotros mismos, de la autorreferencialidad.

En este Triduo Pascual me he dejado enamorar de nuevo; con el profeta puedo afirmar: “Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir” (Jeremías 20:7). Me sedujiste, Señor, de nuevo; me sedujiste, Señor, otra vez. Por eso aflora la alegría; una alegría honda y profunda es diferente que la satisfacción. Yo he recibido tanto que siempre voy a estar en deuda; la gratuidad siempre brota de un corazón enamorado y alegre.

Contemplar a Pedro y a Juan en la Pasión de Cristo ha sido de gran ayuda y consuelo para descubrir que el más santo es el que más ama, y el más feliz es aquel que es más amado. Para poder amar como Pedro (Juan 21:15-17), comienza por dejarte amar como Juan (Juan 13:23; 19:26-27; 20:2; 21:20). Cuando descubro que mi vida está llena de Dios en el presente, veo con claridad que mi historia tiene sentido. Quizás no entienda muchas cosas, pero simplemente he decidido confiar en Aquel “que me amó y se entregó por mí” (Gálatas 2:20) y vivir para su propósito y su gloria.

Porque fue por mí, fue por ti…

Onofre Sousa

 

 

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