Orar desde mi vida IV

Tu misericordia es inmensa

“Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso” (Lucas 6:36)


 

SALMO 31

“Qué bondad tan grande, Señor, reservas para los que te temen, y concedes a los que a ti se acogen a la vista de todos. Bendito el Señor, que ha hecho por mí prodigios de misericordia en la ciudad amurallada.” (20.22)

 

SALMO 36

“Señor, tu misericordia llega al cielo, tu fidelidad hasta las nubes. Tu socorres a hombres y animales; ¡qué inapreciable es tu misericordia, oh Dios!, los humanos se acogen a la sombra de tus alas; se nutren de lo sabroso de tu casa, les das a beber del torrente de tus delicias, porque en ti está la fuente viva, y tu luz nos hace ver la luz.” (6-10)

 

SALMO 92

“Es bueno dar gracias al Señor y tocar para tu nombre, oh Altísimo; proclamar por la mañana tu misericordia y de noche tu fidelidad. Tus acciones, Señor, son mi alegría, y mi júbilo, las obras de tus manos. ¡Qué magníficas son tus obras, Señor, qué profundos tus designios!” (2-3.5-6)

 

SALMO 138

“Te doy gracias, Señor, de todo corazón, porque escuchaste las palabras de mi boca; delante de los ángeles tañeré para ti; me postraré hacia tu santuario, daré gracias a tu nombre: por tu misericordia y tu lealtad, porque tu promesa supera tu fama. Cuando te invoqué, me escuchaste, acreciste el valor en mi alma.” (1-3)

 

SALMO 145

“El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas. Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles.” (8-10)

 

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