Orar desde mi vida IX

Jesús es mi Rey

“Tú lo dices: Soy Rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz.” (Juan 18:37)

 


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SALMO 2

“Se alían los reyes de la tierra, los príncipes conspiran contra el Señor y contra su Mesías. El que habita en el cielo sonríe, el Señor se burla de ellos: Yo mismo he establecido a mi Rey en Sión, mi monte santo. Voy a proclamar el decreto del Señor; Él me ha dicho: Tú eres mi hijo: yo te he engendrado hoy. Pídemelo: te daré en herencia las naciones; en posesión los confines de la tierra.” (2.4.6-8)

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SALMO 45

“Me brota del corazón un poema bello, recito mis versos a un rey; mi lengua es ágil pluma de escribano. Eres el más bello de los hombres, en tus labios se derrama la gracia, el Señor te bendice eternamente. Cíñete al flanco tu espada, valiente: es tu gala y tu orgullo; cabalga victorioso por la verdad, la mansedumbre y la justicia, tu diestra te enseñe a realizar proezas. Has amado la justicia y odiado la impiedad: por eso Dios, tu Dios, te ha ungido con aceite de júbilo entre todos tus compañeros.” (2-5.8)

 

SALMO 110

“Oráculo del Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies. Desde Sión extenderá el Señor el poder de tu cetro: somete en la batalla a tus enemigos. Eres príncipe desde el día de tu nacimiento entre esplendores sagrados; yo mismo te engendré, desde el seno, antes de la aurora. El Señor lo ha jurado y no se arrepiente: Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.” (1-4)

 

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