Orar desde mi vida XI

Celebro el Día del Señor

“Resucitado al amanecer del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena… Después se apareció en figura de otro a dos de ellos que iban camino al campo… Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa.” (Marcos 16:9-14)

 


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SALMO 116

“¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Alzaré la copa de la salvación invocando el nombre del Señor. Te ofreceré un sacrificio de alabanza, invocando el nombre del Señor. Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo, en el atrio de la casa del Señor, en medio de ti, Jerusalén.” (12-13.17-19)

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SALMO 118

“Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Escuchad: hay cantos de victoria en las tiendas de los justos: La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa. No he de morir, viviré para cantar las hazañas del Señor. La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente. Este es el día que hizo el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo. Bendito el que viene en nombre del Señor, os bendecimos desde la casa del Señor. El Señor es Dios, Él nos ilumina.” (1.15-17.22-24.26-27)

SALMO 149

“Aleluya. Cantad al Señor un cántico nuevo, resuene su alabanza en la asamblea de los fieles; que se alegre Israel por su Creador, los hijos de Sión por su Rey. Alabad su nombre con danzas, cantadle con tambores y cítaras; porque el Señor ama a su pueblo y adorna con la victoria a los humildes.” (1-4)

 

 

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