Orar desde mi vida XIX

Me concediste un palmo de vida

“Lo mismo vosotros estad preparados, porque a la hora que menos penséis, viene el Hijo del hombre.” (Lucas 12:40)

 


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SALMO 39

“Señor, dame a conocer mi fin y cuál es la medida de mis años, para que comprenda lo caduco que soy. Me concediste un palmo de vida, mis días son nada ante ti; el hombre no dura más que un soplo, el hombre pasa como pura sombra; por un soplo se afana, atesora sin saber para quién. Y ahora, Señor, ¿qué esperanza me queda? Tú eres mi confianza.” (5-8)

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SALMO 90

“Tú reduces el hombre a polvo, diciendo: Retornad, hijos de Adán. Mil años en tu presencia son un ayer que pasó; una vela nocturna. Aunque uno viva setenta años, y el más robusto hasta ochenta, la mayor parte son fatiga inútil, porque pasan aprisa y vuelan. Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato.” (3-4.10.12)

 

SALMO 103

“Como un padre siente ternura por su hijos, siente el Señor ternura por los que lo temen; porque Él conoce nuestra masa, se acuerda de que somos barro. Los días del hombre duran lo que la hierba, florecen como flor del campo, que el viento la roza y ya no existe, su terreno no volverá a verla. Pero la misericordia del Señor dura desde siempre y por siempre, su justicia pasa de hijos a nietos: para los que guardan la alianza y recitan y cumplen sus mandatos.” (13-18)

 

 

 

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