Orar desde mi vida XVII

Estoy solo y afligido

“Mi alma está triste hasta la muerte. Quedaos aquí y velad. Velad y orad, para no caer en tentación; el espíritu está pronto, pero la carne es débil.” (Marcos 14:34.38)

 


.

SALMO 25

“Mírame, oh Dios, y ten piedad de mí, que estoy solo y afligido. Ensancha mi corazón oprimido y sácame de mis tribulaciones. Mira mis trabajos y mis penas y perdona todos mis pecados. Guarda mi vida y líbrame, no quede yo defraudado de haber acudido a ti.” (16-18.20)

.

SALMO 38

“Mis amigos y compañeros se alejan de mí, mis parientes se quedan a distancia. Pero yo, como un sordo, no oigo; como un mudo, no abro la boca. En ti, Señor espero, y tú me escucharás, Señor, Dios mío. No me abandones, Señor; Dios mío, no te quedes lejos; ven a prisa a socorrerme, Señor mío, mi salvación.” (12.14.16.22-23)

 

SALMO 69

“Dios mío, sálvame, que me llega el agua al cuello: me estoy hundiendo en un cieno profundo y no puedo hacer pie. Acércate a mí, rescátame, líbrame de mis enemigos. La afrenta me destroza el corazón, y desfallezco. Espero compasión y no la hay; consoladores, y no los encuentro.” (2-3.19.21)

 

SALMO 118

“El Señor está conmigo: no temo; ¿qué podrá hacerme el  hombre? El Señor está conmigo y me auxilia. Mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de los hombres.” (6-8)

 

 

Artículos Relacionados