Por qué importa la existencia de Dios

Una vez en Argentina, en la Universidad de Buenos Aires, pasé un tiempo hablando con cinco alumnos que se identificaron como ateos.

Pasé mucho tiempo haciéndoles preguntas acerca de las razones para su ateísmo. Gracias a un buen intérprete, Phillip Steele, logré comprender los detalles de su incredulidad.

Mientras escuchaba con atención, un joven que llevaba una guitarra me preguntó: ¿Por qué debemos estar preocupados con la pregunta: ‘¿Dios existe?’. ¿De verdad importa? Yo le pregunté: ¿Alguna vez has escrito una canción? Su expresión facial cambió instantáneamente ya que parecía que yo estaba cambiando el tema de Dios hacia algo de lo que él realmente deseaba hablar. Me dijo que sí, y luego yo le pregunté: ¿Por qué deseaste escribir una canción?

Él levantó la mano para enfatizar su pasión: Deseaba compartir mis sentimientos con los demás, crear algo que ellos pudieran disfrutar, así como compartir mi corazón y mis pensamientos.

¿Qué harías si escribieras una canción por todas esas nobles razones y alguien negara que tú escribiste esa canción o le diera por error a alguien más el crédito de haberla escrito en lugar de a ti? Mirándome como si supiera que yo fuera a dar una conclusión mayor, concordó: Sí, me molestaría si no me reconocieran como el autor de la canción que escribí.

Hice una pausa durante un momento. ¿Qué si hubieras creado el planeta? Se podía ver en su rostro la conexión entre ambas ideas. Dios merece el reconocimiento de todo lo que Él ha creado. Saber que existe un Creador cambia toda nuestra opinión y nuestra perspectiva. Debe inspirarnos a honrarle más de lo que podemos honrar a una mujer o a un hombre por cualquier logro humano. Además debe provocarnos a buscarle, a desear sinceramente una relación con Él.

La realidad de Dios como Creador nos lleva a investigar el mundo que Él creó con mayor confianza, y a comprender su naturaleza y su carácter. Toda la belleza, la grandeza y la provisión del planeta deben provocar una gratitud que nos abrume. Este es el espíritu de evangelización que nos envía con el mensaje de amor, esperanza y reconciliación, no de odio y división.

Cuando escuchamos “Dios está de vuelta”, eso obviamente no significa que en realidad se hubiera ido a algún lugar. La fe en Dios ha vuelto. No una fe ciega e irracional, sino una fe que está bien afirmada en la evidencia. La evidencia firme es la base para comunicar esa fe en una manera directa y clara. Los escritos de los nuevos ateos han logrado despertar a millones de cristianos de su sueño dogmático.

Este libro es una de las muchas obras que han sido inspiradas por la audacia y la arrogancia de algunos de estos escritores escépticos que han decidido llevar su batalla personal y su odio de la religión al público. Cuando estaba llevando a cabo mi trabajo doctoral en el Fuller Theological Seminary, mi mentor, Dan Shaw, constantemente me aconsejaba que evitara que mi escritura sonara a “sermón”. El objetivo era producir una tesis doctoral basada en datos empíricos e investigación con opiniones personales y un mínimo de sermones.

Aunque continúo buscando presentar argumentos sensatos y racionales para la existencia de Dios, basados en la mejor explicación de la evidencia, también deseo ofrecer el aliento y la esperanza que produce la fe en Dios. Ahora vayamos a las razones para creer en la existencia de Dios, comenzando con la razón misma.


NOTA: Este artículo es una continuación del titulado “¿Existe la evidencia de Dios?”, que fue publicado el 30-10-2014 (de la película “Dios no está muerto”, basada en el libro del mismo nombre).

 

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