Siempre capaces de más

Un día de invierno dos niños patinaban sobre la laguna congelada. Era una tarde nublada y… muy fría, pero a los niños no les importaba. Jugaban sin preocupación. De pronto, el hielo cedió y uno de los niños cayó al agua mientras el otro veía como su amigo se ahogaba. Sin pensarlo dos veces, cogió una piedra y empezó a golpear el hielo con todas sus fuerzas hasta que logró romperlo y, después, con mucho esfuerzo, sacar a su amigo.

Cuando llegaron los bomberos y vieron lo que había sucedido, dijeron: “Este hielo es muy grueso. Es imposible que lo haya podido romper con esa piedra tan pequeña. Sus manos son muy débiles y no tiene casi fuerza. ¿Cómo lo habrá hecho?” Entre las personas que estaban allí había un anciano, que lo había presenciado todo, y dijo: “Yo sé cómo lo hizo. Sencillamente, no había nadie a su alrededor que le dijera que eso no se podía hacer.”

Autor desconocido

 

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