Tú puedes ser amigo de Dios

¿Consideras que eres amigo de Dios? ¿Te sientes cerca de Él o es alguien lejano para ti? ¿Te gustaría tener una buena amistad con Dios?

Hay muchas personas que han llegado al convencimiento de que Dios las considera sus amigas; por eso, han comenzado una relación con Él o han mejorado la que ya tenían. Tal vez pienses que no sea posible que un simple ser humano pueda ser amigo de Dios, del Creador, del Todopoderoso.

La Biblia nos asegura que es posible ser amigo de Dios y tener una relación muy cercana con Él. Por ejemplo, Abrahán fue llamado “amigo de Dios” (Santiago 2:23) y fue Jesús quien llamó “amigos” a sus seguidores (Lucas 12:4; Juan 15:14-15). Ser amigo de Dios aporta seguridad y estabilidad, convirtiéndose en lo más valioso que podemos llegar a tener.

Pero, ¿cómo podemos empezar esta relación de amistad con Dios? La Biblia nos hace una invitación: “Acercaos a Dios y Él se acercará a vosotros” (Santiago 4:8). Dios siempre está deseando que le abramos la puerta de nuestro corazón, de manera que pueda entrar a formar parte de nuestra vida (Apocalipsis 3:20). No podemos olvidar que es Dios quien ha tomado la iniciativa y se ha acercado tanto a nosotros, que se ha hecho uno como nosotros en Jesucristo.

El nombre de Jesús es “el Nombre-sobre-todo-nombre” (Filipenses 2:9), el “Emmanuel, que significa Dios-con-nosotros” (Mateo 1:23); por eso es importante conocer y usar su nombre, si queremos ser amigos de Dios. Su nombre aparece más de 2000 veces en los textos originales del Nuevo Testamento.

Los buenos amigos mantienen un trato frecuente y con Dios sucede lo mismo. ¿Cómo podemos hacerlo? Nos comunicamos con Él por medio de la oración; se trata de un diálogo a través del cual puedo conocerle más y mejor cada día. Una buena amistad está basada en saber hablar y saber escuchar; así también, nosotros tenemos que aprender a escuchar a Dios cuando nos habla. La Biblia (2 Timoteo 3:16) y la enseñanza de la Iglesia (Hechos 2:42; 1 Timoteo 3:15) son los medios habituales por los cuales Dios nos quiere hablar hoy.

En las manos de Dios podemos estar tranquilos y confiados porque Él siempre desea lo mejor para nosotros (Romanos 8:28); además, nos conoce mejor que nosotros mismos y sabe qué es lo que más nos conviene en cada momento. Sabiendo esto, es razonable que nosotros nos esforcemos por complacerle a Él y busquemos siempre aquello que le agrada.

Todo esfuerzo que hagamos por fortalecer nuestra amistad con Dios valdrá la pena y nos permitirá disfrutar de las bendiciones que Él tiene para nuestra vida. No hay nada mejor que confiar en Él. ¿Te gustaría tener este tipo de amistad con Dios? Lee la Biblia y pide ayuda a alguna persona de tu confianza, necesitas de otros creyentes comprometidos para poder crecer en tu amistad con Dios. También puedes ponerte en contacto con nosotros; estaremos encantados de poder ayudarte a iniciar o a fortalecer tu amistad con Dios.

“Para mí lo bueno es estar junto a Dios, hacer del Señor Dios mi refugio” (Salmos 73:28).

 

Artículos Relacionados